miércoles, 5 de marzo de 2014

LA VISITA DEL NIÑO AL DENTISTA 1ª Parte

LA PRIMERA VISITA Y LAS REVISIONES.
por el Dr. Álvaro Bastida

Una pregunta muy frecuente que me hacen los padres con hijos pequeños: ¿Cuándo hay que llevar por primera vez a un niño al dentista?

La fecha clave son los dos años de edad. Es un buen momento para que el dentista revise por primera vez la boca del niño. Por una parte, es la época en la que suele completarse la erupción de la dentadura de leche; por otra, el pequeñín ya se muestra más colaborador (¡no siempre!) y se deja examinar los dientes.

Normalmente no suele haber problemas serios, pero es importante descartar la presencia de malos hábitos dietéticos, posturales o de desarrollo maxilar. De todo ello hablaremos más adelante en otras claves.

Otra cuestión frecuente es si deben o no estar los padres presentes mientras se examina o trata la boca del niño. Hay profesionales que restringen de forma absoluta el acceso de los papás al gabinete. A mí, personalmente, me gusta que uno de los progenitores esté presente. Creo que aporta seguridad y tranquilidad al pequeño. Eso sí, con ciertas condiciones (yo les llamo las 3 S): el papá o la mamá tiene que estar en un Segundo plano (nada de ir a cogerle la mano al retoño), Sosegados (fuera las caras de angustia) y en Silencio (las frases del tipo "tranquilo, hijo, no te va a doler nada" son demoledoras). Si no es así, si están transmitiendo al niño miedo y ansiedad, mejor que vayan a la sala de espera. Su hijo está en buenas manos, así que no hay nada que temer.

Y después de la primera visita al dentista, ¿cada cuánto hay que revisarle la boca al niño? La pauta que suele seguirse es la de una vez al año. Sin embargo, la experiencia me a demostrado que las patologías en las bocas infantiles son muy rápidas y agresivas y requieren mayor vigilancia para poder detectar el problema precozmente. La razón es muy sencilla: los niños consumen cantidades ingentes de azúcar y su higiene bucal es deficiente. Por eso recomiendo una revisión cada 6 meses.

En nuestra clínica consideramos fundamental fomentar y proteger la salud bucal de los niños. Por eso tenemos programas de enseñanza de higiene oral para los más pequeños, damos charlas educativas dirigidas los padres (en conexión con las ANPAS de los colegios) y, como parte del servicio a nuestra comunidad, las primeras visitas y todas las revisiones semestrales de los niños (incluyendo radiografías) son completamente gratuitas.

Si alguno de las madres o padres residentes en la ciudad de Vigo que me estáis leyendo tenéis interés en que vayamos a dar una charla gratuita al colegio de vuestros hijos, poneos en contacto con nosotros en el correo clinicabastida@clinicabastida.es ¡Estaremos encantados de ayudaros!

lunes, 30 de diciembre de 2013

DESIDERATA

por Dr. Álvaro Bastida

La vida está hecha de ciclos, procesos rítmicos que se repiten de forma periódica, una y otra vez, como una curva que se cierra sobre sí misma para comenzar de nuevo. El día y la noche, las estaciones del clima, las mareas... el sueño y la vigilia, el hambre y la saciedad, la vida y la muerte...

Hay ciclos importantes, significativos, que nos dan la oportunidad para reflexionar. La reflexión mental es un pensar reflejo, un pensar que vuelve sobre sí mismo, un pensar en el que nos pensamos, nos vemos, nos evaluamos. Al iniciar ciertos ciclos -como puede ser el comienzo de un nuevo año, marcado por el solsticio de invierno- es un buen momento, como decía, para reflexionar. En primer lugar hacemos una retrospectiva (del lat. retro- "hacia atrás" + spectare "mirar"), es decir, miramos cómo nos ha ido en el ciclo que termina. En segundo lugar, hacemos balance (del lat. bi- "dos" + lanx "platillos"), es decir, ponemos en los platillos de una imaginaria balanza las cosas buenas a un lado y las cosas malas al otro. ¿Cuál es el resultado? Cada uno deberá medir el suyo propio. Y, en tercer lugar, hacemos una lista de propósitos, llamada en latín desiderata: deseos que, de cumplirse, vaciarán el platillo de las cosas malas y llenarán el de las buenas.

Los romanos eran aficionados a hacer listas de cosas. Tenían, por una parte, la agenda (nombre que viene del verbo agere "comportarse"), la lista de "cosas que hay que hacer". Todavía hoy conservamos esta palabra con similar significado. La otra lista era la desiderata (nombre proveniente del verbo desidere "desear"), la enumeración de "cosas deseadas" por la persona que la escribe. Todos tenemos una agenda que nos indica los asuntos urgentes, que nos presiona para hacer esto y lo otro. Pero no siempre (o casi nunca) los asuntos urgentes son los más importantes. Los asuntos importantes para cada persona son los que están en la desiderata. Lo que ocurre es que, en los tiempos que corren, dejamos que la urgencia del día a día devore las cosas que nos importan, las cosas que deseamos. Y eso no está bien.

Hemos abandonado la sana costumbre de escribir nuestra propia desiderata, como hacían los romanos de la época clásica. Hay que poner por escrito nuestros deseos. No me refiero a los caprichos momentáneos, sino a lo que de verdad nos importa a corto, medio y largo plazo. Todo esto suele estar desperdigado en nuestra mente, sin concretar demasiado. Al hacer una lista por escrito de nuestros deseos, uno tras otro, los concretamos y los reunimos. Hay que leerla con frecuencia,  pensar positivamente en ella, imaginándola con alegría. De vez en cuando,modificarla, añadir nuevas cosas... Al tenerla presente, nuestro comportamiento, casi sin darnos cuenta, cambia. Por ejemplo, estaremos más atentos para percibir las oportunidades; o quizá tenderemos a dedicar una parte, aunque sea pequeña, de nuestra agenda para ponerla al servicio de la desiderata

 Los deseos expresan cosas que queremos cambiar. Ese cambio necesita cierto orden. Y ese orden es "de dentro hacia fuera", es decir, tenemos que comenzar cambiándonos nosotros antes de pretender cambiar nuestra circunstancia. ¿En qué deseamos mejorar nosotros, qué es lo que deseamos cambiar en nosotros mismos? Luego habrá que concretar todo lo que quisiéramos mejorar en nuestro entorno. Os invito a hacer vuestra propia desiderata.

Para mí los ciclos solares son los más significativos para reflexionar, es decir, para hacer retrospectiva, balance y desiderata. En el fuego purificador del solsticio de verano (que coincide con la fiesta de San Juan) intento quemar lo malo que hay en mí; en la luz naciente del solsticio de invierno, el Sol Invictus, procuro alumbrar lo bueno que puedo llegar a ser. Como recomendaban los antiguos, hay que encomendarse al dios Apolo, guía el Sol, protector de la medicina y la música .


Decía nuestro genial Miguel de Cervantes -por boca del sentencioso Sancho Panza- que "es de bien nacidos ser agradecidos". Así que, haciendo caso a este prudente aviso, quiero dar las gracias a todos los lectores de esta bitácora por dedicarme vuestro tiempo




En fin, para todos nosotros deseo Salus, Pecunia et Amor en este 2014 que se nos viene encima.

Como broche final os dejo un poema titulado Desiderata. Se le atribuye a Max Ehrmann y fue publicado en 1927. Primero va la version en español y luego el original en inglés. Sabios consejos que nos invitan a la reflexión.

Camina plácidamente entre el ruido y la prisa,
y recuerda la paz que hay en el silencio.
En la medida de lo posible y sin traicionarte
procura vivir en buenos términos con tu prójimo.
Di tu verdad tranquila y claramente;
y escucha a los demás,
incluso al aburrido y al ignorante;
ellos también tienen una historia que contar.
Evita a los ruidosos y a los agresivos,
ellos afligen al espíritu.
Si te comparas con otras personas,
puedes tornarte vanidoso y amargo;
pues siempre habrá personas más pequeñas y más grandess que tú.
Disfruta de tus logros y también de tus planes.
Mantén el interés en tu propia carrera, por humilde que sea;
es una verdadera posesión en las cambiantes fortunas del tiempo.
Sé cuidadoso en los negocios;
pues el mundo está lleno de trampas.
Pero no dejes que ésto te ciegue a la virtud del mundo;
muchas personas luchan por grandes ideales;
y en todas partes la vida está llena de heroísmo.
Sé tú mismo.
En especial, no finjas afecto.
Tampoco seas cínico ante el amor;
porque frente a la aridez y al desencanto,
el amor es perenne como la hierba.
Toma con serenidad el consejo de los años,
y renuncia grácilmente a los dones de la juventud.
Nutre la fuerza del espíritu para protegerte de las desgracias inesperadas,
pero no te crees negros presentimientos.
Muchos miedos nacen de la fatiga y la soledad.
Sin olvidar una justa disciplina,
sé amable contigo mismo.
Eres un hijo del Universo,
no menos que los árboles y las estrellas;
tienes derecho a estar aquí.
Y no importa si te resulta evidente o no,
no hay duda de que el Universo se está desarrollando como debe.
Por ello procura estar en paz con Dios,
de la manera en que lo concibas,
y cualesquiera sean tus trabajos y aspiraciones,
mantén la paz en tu espíritu en la ruidosa confusión de la vida.
A pesar del trabajo duro, las falsas esperanzas y los sueños rotos,
este sigue siendo un mundo hermoso.
Procura estar alegre.
Lucha por ser feliz.

Desiderata
Go placidly amid the noise and haste,/ and remember what peace there may be in silence./ As far as possible without surrender be on good terms with all persons./ Speak your truth quietly and clearly;/ and listen to others,/ even the dull and the ignorant; / they too have their story./ Avoid loud and aggressive persons,/ they are vexations to the spirit./ If you compare yourself with others,/ you may become vain and bitter;/ for always there will be greater and lesser persons than yourself./ Enjoy your achievements as well as your plans./ Keep interested in your own career, however humble;/ it is a real possession in the changing fortunes of time./ Exercise caution in your business affairs;/ for the world is full of trickery./ But let this not blind you to what virtue there is;/ many persons strive for high ideals;/ and everywhere life is full of heroism./ Be yourself./ Especially, do not feign affection./ Neither be cynical about love;/ for in the face of all aridity and disenchantment/ it is as perennial as the grass./ Take kindly the counsel of the years,/ gracefully surrendering the things of youth./ Nurture strength of spirit to shield you in sudden misfortune./ But do not distress yourself with dark imaginings./ Many fears are born of fatigue and loneliness./ Beyond a wholesome discipline,/ be gentle with yourself./ You are a child of the universe,/ no less than the trees and the stars;/ you have a right to be here./ And whether or not it is clear to you,/no doubt the universe is unfolding as it should./ Therefore be at peace with God,/ whatever you conceive Him to be,/ and whatever your labors and aspirations,/ in the noisy confusion of life keep peace with your soul./ With all its sham, drudgery, and broken dreams,/ it is still a beautiful world./ Be cheerful./ Strive to be happy.

martes, 8 de octubre de 2013

Las Claves de la Salud Bucal de tu Hijo

Podríamos subtitularlo  al modo de Woody Allen "Todo lo que tendrías que saber sobre la salud bucal de tu hijo... pero nunca te habían explicado".

Y es que a lo largo de mis más de 20 años de experiencia profesional me he encontrado con que los padres, sin distinción de status social o nivel de estudios, carecían de conocimientos suficientes respecto a la boca de su hijo. Esto les llevaba a cometer terribles errores cuyas consecuencias padecían los más pequeños de la familia. 

Siempre tomé como uno de mis pilares profesionales la sabiduría que encierra el viejo refrán: "Más vale prevenir que remediar". Por eso siempre me ha parecido una tarea fundamental la educación para la salud y a ello he consagrado mucho tiempo en charlas, folletos, conferencias... Ahora internet nos ofrece un medio maravilloso para llegar a todo el mundo. Espero que esta Bitácora os sea de utilidad.

"Todo lo que tendríais que saber sobre la salud bucal de vuestro hijo..." puede resumirse en 7 CLAVES, siete aspectos que conviene conocer y vigilar. Vamos a ponerlas en perspectiva, explicándolas brevemente. Dedicaré los siguientes capítulos a exponerlas en detalle.

1ª Clave: La dentición infantil. Hay que saber diferenciar los dientes de leche de los definitivos y cuándo se produce el recambio. Os llevareis algunas sorpresas cuando os lo explique.




2ª Clave: La visita al dentista. ¿Cuándo hay que llevar al niño por primera vez al dentista? ¿Cada cuánto hay que revisarle la boca? ¿En qué situaciones debo llevarle sin demora al odontólogo?


3ª Clave: La caries dental. ¡Cuánto dolor y sufrimiento causa a los niños! Veremos como la dieta es sumamente importante (recordad que depende de vosotros, los padres) y en qué consiste el tratamiento de esta enfermedad dental (eso ya depende de nosotros, los profesionales).

4ª Clave: La higiene bucal. Junto con la dieta, es el otro pilar  básico para prevenir —y no lamentar— las terribles consecuencias de la caries. Os enseñaré cómo hacerlo.




5ª Clave: Los traumatismos dentales. Cuando un niño se golpea en la boca y uno o mas dientes resultan afectados, es importante actuar con rapidez. Veremos cuáles son las medidas a adoptar.



6ª Clave: Los hábitos bucales deformantes. Ciertas costumbres pueden alterar el desarrollo de la cara del niño. Examinaremos estas situaciones para saber cómo evitarlas.







7ª Clave: La corrección de deformidades dento-faciales. ¿Cuándo es necesario el tratamiento ortopédico y ortodóntico? ¿Hay que empezar cuanto antes o hay que esperar? Tendrás todas las respuestas.


Estos son, en breve sinopsis, los temas que trataremos. Espero que sean de vuestro interés y aclaren dudas y prejuicios. 


domingo, 29 de septiembre de 2013

Las madres y la salud familiar


Por el Dr. Álvaro Bastida

Es un hecho. El "Departamento sanitario" de cada familia suele estar dirigido por una mujer. Las mamás son las encargadas de administrar los primeros auxilios en los percances domésticos, de recordar las citas médicas, de controlar el régimen alimenticio, de llevar a los niños al pediatra, de administrar el botiquín... No digo que siempre sea así, pero es lo habitual. 

La salud bucal no es una excepción. "Lávate los dientes", "Ponte el aparato de ortodoncia", "Esa muela tiene mal aspecto", "Parece que ese diente sale torcido", "Hoy tenemos cita con el dentista"... Son las típicas frases que siempre oímos a las mamás.

Es por ello que en mis escritos y charlas divulgativas sobre salud buco-dental, aunque me dirijo a todas las personas, son las madres las principales destinatarias. Ellas comprenden mejor que nadie la importancia de los cuidados y la prevención a la hora de proteger la salud de los seres queridos. Si el mensaje llega a la mujer, se extenderá a toda la familia. 

Así pues, mi admiración y agradecimiento hacia ellas. 

En las siguientes entradas de la Bitácora abordaré diversos temas relacionados con la salud bucal infantil. Intentaré darle un enfoque ameno y práctico, para que todo el mundo tome buena nota... ¡sobre todo las mamás!

Un saludo y gracias por seguirme.

viernes, 23 de agosto de 2013

La Bitácora

por el Dr. Álvaro Bastida
En marzo del presente año fui amablemente invitado a participar en el programa televisivo La Bitácora, presentado y dirigido con mano maestra por Magdalena del Amo. A lo largo de una intensa y extensa entrevista puse en perspectiva diversos temas relacionados con la salud buco-dental. Espero que sean de vuestro interés.

El bello título del programa me inspiró una una serie de pensamientos que encontraréis más abajo. Pero comencemos con la entrevista (si no puedes ver el vídeo en la ventana inferior, pincha en el siguiente enlace: Entrevista TV) 



MEDITACIÓN DE LA BITÁCORA


Un instrumento de poderes casi mágicos cambió para siempre la historia de la navegación: la brújula. Su popularización entre los navegantes europeos a partir del S. XV, inició de la era de las grandes exploraciones y el desarrollo comercial de Occidente.

¿Una cajita con una esfera y una aguja magnetizada que nos marca día y noche el rumbo a seguir? ¡Parecía cosa de brujas! Pero este no es el origen de la palabra "brújula". Nada tiene que ver con las señoras montadas en escobas, sino más bien con el recipiente que contenía el instrumento. "Buxida" significaba en latín vulgar "cajita", y de ahí viene la palabra brújula.


En la esfera de la brújula suele ir dibujada una curiosa figura, también presente en las cartas de navegación. Se trata de un círculo que tiene marcados alrededor, mediante rombos unidos por un extremo, los rumbos en que se divide la circunferencia del horizonte. Cada rumbo indica, además, la procedencia del viento, lo cual es fundamental para los navegantes a vela. Los vientos tienen poético nombre y personalidad propia: Tramontana, Levante, Siroco, Gregario, Mistral, Lebeccio, Poniente, Mediodía. Si imaginamos que cada rumbo es un pétalo, la figura se transforma en una flor maravillosa: la Rosa de los Vientos. Se atribuye su diseño a Raimundo Lulio, el Doctor Iluminado, filósofo y místico español del S. XIII, un auténtico genio de la Edad Media (un botón de muestra: ¡creó una máquina de razonamiento, la Ars Magna, precursora de la moderna computación!)


La misteriosa aguja magnética siempre marca el rumbo Norte. ¿Qué es lo que la atraía? La imaginación medieval pergeñó una figura mítica, la Rupes Nigra et Altissima, la Roca Negra y Gigantesca. Se trataría de una gigantesca montaña de roca oscura, fuente de los poderes magnéticos, situada en el extremo boreal del mundo y rodeada de mares turbulentos. Cualquiera que osase acercarse demasiado a ella, perdería la razón. Este mito de las montañas de la locura inspiró inquietantes relatos fantásticos a E. A. Poe y H. P. Lovecraft.


En los veleros de la época renacentista comenzó a instalarse, al lado del timón, una pequeña cabina -que más tarde redujo su tamaño hasta convertirse armario- llamada habitaculum. La palabra se fue deformando con el uso hasta dar lugar a la actual denominación de bitácora. ¿Qué contenía esa cabina y por qué su estratégica y crucial situación? En su interior se guardaban, junto con otros instrumentos de navegación, dos cosas: la brújula y el cuaderno del capitán. Este último, también llamado cuaderno de bitácora, era una especie de diario de a bordo donde se consignaban las principales incidencias del viaje, comentarios del capitán... todo aquello que mereciera la pena reseñar. Era, por decirlo así, la "caja negra" primitiva de los buques.


Hoy día casi todos somos navegantes, ¿no es así? Claro, navegamos, gracias a la informática, por las ondas ("onda", recordemos, significa "ola"). Además utilizamos el instrumento pesquero por antonomasia: la red. En la red y con la red -así se traduce internet y web- capturamos, procesamos y ofrecemos información. Y a algunos Capitanes virtuales se nos da por llevar un diario navegación, un cuaderno de bitácora donde reseñamos aquello que nos parece importante. A esto se le llama, con expresión inglesa, blog, contracción de "web log" (diario en la red). Ahora mismo estáis leyendo mi Cuaderno de Bitácora.

Si extendemos aun más la metáfora, el ser humano es un navegante de la vida. Nos movemos en un medio extraño. A veces naufragamos, a veces el viento nos da alas. Podemos arribar a costas hospitalarias o a acantilados hostiles. Creo que en nuestro corazón hay una pequeña bitácora. En ella guardamos una brújula que nos orienta hacia nuestro destino, una Rosa cuyos pétalos nos indican el viento más favorable y un cuaderno que hace memoria de lo bueno y de lo malo. Nos pueden llevar a buen puerto, evitando toda roca oscura. Sólo se trata de consultar, de vez en cuando, la Bitácora de nuestro corazón.


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sábado, 10 de agosto de 2013

VINCIT QVI SE VINCIT

Por el Dr. Álvaro Bastida

Todos hemos vivido en multitud de ocasiones una suerte de lucha interior, en la que discutimos con nosotros mismos. Suele representarse de forma muy graciosa en los dibujos animados: un angelito susurra en un oído los comportamientos que serían buenos a largo plazo, aunque ahora resulten ahora aburridos o arduos; en el otro oído, un diablillo grita que lo importante es la gratificación a corto plazo , aquí y ahora, sin pensar en las consecuencias. ¿Quién suele ganar cuando se nos presenta ese dilema? Está claro que, si no andamos con cuidado, el que va de rojo y tiene cuernecitos le da una paliza al de la túnica blanca y alitas.

Y es así. Sentimos que siempre hay fuerzas en lucha dentro de nosotros. Por una parte están las ganas, la voz de las emociones, lo que nos pide el cuerpo: seguir durmiendo por la mañana, apoltronarse viendo la tele, comer un pastel más, navegar otro ratito en internet... Pero, ¡ay!, tenemos también un aguafiestas, la voluntad, lo que nos pide la razón: levántate, tienes que ir a ganarte el pan; deja de ver la tele y acude al gimnasio; no comas más, que te sienta mal; apaga el ordenador y haz los deberes... ¡Con lo bien que se está haciendo lo que a uno le viene en gana!. Es la eterna lucha entre el cerebro -la razón- contra las emociones -el corazón.

¿Qué ganas si haces demasiado caso de tus ganas? Pues una recompensa inmediata y un castigo diferido. La recompensa es el placer instantáneo de descansar y consumir -comida, cigarrillos, juegos...-. En cambio, el castigo, el perjuicio de esa conducta, tarda en llegar: la mala salud, los desastres académicos, el fracaso laboral y tantas otras cosas no aparecen en ese momento. Las ganas tienen un alto brillo emocional que nos ciega a un futuro  más allá del siguiente minuto. Ahí radica su éxito y su peligro.

Pero en nuestro interior no sólo hay emociones, también hay una parte razonable que piensa, evalúa, analiza, acumula experiencia y hace planes a largo plazo porque es capaz de ver para prever. Es la voluntad, la voz de la razón. Si le hacemos caso, la recompensa no es inmediata, sino a medio o largo plazo; y esos beneficios los experimentamos tan gradualmente que a veces no nos damos ni cuenta de que se debieron a una sucesión de buenas decisiones: tener salud, éxito académico, ascenso laboral... Por contra, al hacer caso a la voluntad notamos inmediatamente cierto castigo en forma de renuncia a los placeres del descanso y el consumo. Suele indicarnos el camino difícil, por eso nos sentimos inclinados a rechazarlo por el más llevadero de las ganas.

Y por si fuera poco, vivimos en una cultura que fomenta el consumo frente al ahorro, el descanso frente al esfuerzo, el exceso frente a la moderación, la emoción frente al pensamiento, lo fácil frente a lo difícil, lo inmediato frente a lo meditado. Es un tiempo de triunfo de las ganas sobre a la voluntad.

¿Tiene esto alguna relación con nuestra salud bucal? Por supuesto que sí. La salud bucal es una de esas recompensas que se van ganando poco a poco, con voluntad constante. Una batalla que hay que librar todos los días es la higiene bucal, lavarse los dientes después de cada comida. Parece que hay mil cosas más importantes que hacer o da pereza levantarse del sillón donde uno ve la TV después de cenar. Pero no nos demos tontas disculpas: no nos lavamos los dientes porque tenemos mucha prisa o mucho sueño o mucho cansancio. En realidad es que no nos da la gana.



Otra batalla, esta vez semestral. A nadie le apetece ir a la clínica dental cada 6 meses para hacerse una revisión con el odontólogo y una limpieza con la higienista, sobre todo cuando "no duele nada". Pero hacerlo supone, igual que la higiene bucal diaria, un gran ahorro en tiempo, dinero y sufrimientos a largo plazo. Creedme, sé de lo que hablo porque lo veo todos los días en mi consulta. 

Alguien podría pensar que la solución consiste en una imposición total y absoluta de los dictados de la razón sobre las emociones, de la voluntad sobre las ganas. Pero eso es un error. No tienen que anularse una a la otra, sino complementarse. La voluntad es sabia porque la razón ve lejos, pero tiene poca fuerza para movernos; las ganas, en cambio, nos mueven rápido porque las emociones son fuertes, pero son miopes y no consiguen ver más allá de sus narices. Está claro que se necesitan mutuamente.

¿Cómo podemos resolver este conflicto, cómo podemos poner de acuerdo la voluntad y las ganas? Hay un tercer factor que puede mediar entre las dos: la imaginación. Se trata de visualizar, de forma vívida y frecuente, como si estuvieran pasando en ese momento, todas las consecuencias positivas que tendrá la consecución de los objetivos de la voluntad: salud, belleza, éxito, reconocimiento... Es un ejercicio que se llama motivación. Son imágenes inspiradoras que trasladan, en colores vivos, el largo plazo al aquí y ahora. De esta forma, la voluntad puede seducir a las ganas, despertar emociones y concentrarlas en la buena dirección.

Hay una frase que expresa muy bien el momento en el que somos capaces de poner nuestras emociones al servicio de la razón: "echarle ganas". La palabra "echarle" implica un acto de voluntad en el que dirigimos nuestras ganas en pos de un fin. Y eso ocurre cuando media la imaginación entre ambas.

Así pues, la emoción, por sí sola, nos lleva a tontas y a locas por donde nos da la gana en cada instante. La motivación, en cambio, nos guía hacia el objetivo que nos marca la voluntad. Contra una mala emoción, una buena motivación. La clave está en poner voluntad, imaginación y ganas a la vida.

Conozco a una persona excepcional que tiene como lema el clásico aforismo romano: VINCIT QVI SE VINCIT, vence quien se vence. La victoria es para aquél cuya voluntad sabe dominar sus ganas, sus emociones, para dirigirlas a fines más altos, por los que vale la pena luchar. Creo que esa frase latina resume de forma clara y concisa una actitud admirable que, por supuesto, también debemos tener hacia nuestra salud buco-dental. 

"El hombre más poderoso es el que se domina a sí mismo" Lucio Anneo Seneca


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jueves, 11 de julio de 2013

¡Bienvenidos!


¡Hola a todos! Mi nombre es Álvaro Bastida Freijedo. Hoy comienzo este blog con mucha ilusión y un sólo objetivo: ayudarte a conseguir una perfecta salud bucal y una preciosa sonrisa

¿Cómo puedo hacerlo desde esta ventana al mundo? Quiero ofreceros toda mi amplia experiencia como médico dentista para dar a conocer los últimos avances en odontología, comentar los tratamientos dentales habituales, explicar los cuidados de la boca. Intentaré corregir errores comunes respecto a la salud buco-dental, aportar soluciones a los problemas y resolver cualquier duda que los lectores puedan tener acerca de estos temas.

Trataré también aspectos más amplios referidos a la salud integral, siempre desde el enfoque humanístico que siempre he querido darle a mi desempeño profesional. La música, las artes plásticas, la cultura clásica... tendrán por tanto un hueco en estas páginas que quisiera compartir con vosotros.

 No sólo me dirijo a los pacientes que acuden a mi consulta; también responderé con mucho gusto a cualquier persona que necesite de mi consejo. Serán "mis pacientes virtuales".

¡Muchas gracias y espero vuestras consultas y comentarios!

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